El problema es complejo, la oleada de migrantes de regreso a México no solo representa la cancelación de remesas para al país, siendo este el mayor receptor de las mismas desde Estados Unidos y por ende la suspensión de ingresos de las familias mexicanas, la falta de oportunidades ha sido un estado natural permanente cuya sociedad pareciera estar acostumbrada, al punto que la migración, en algunos casos, se ha institucionalizado dando como consecuencia que familias, generación tras generación perpetúen el fenómeno.

Ahora bien, la migración al país del norte no es el problema como tal y puede tener diversas explicaciones, pero si consideramos como una de ellas la falta de oportunidades laborales y de educación, cabe hacer la pregunta Qué políticas de alcance nacional se han implementado con éxito para generar el arraigo y el incentivo al desarrollo local.

Mucho se ha criticado las políticas migratorias del Presiente Donald Trump que sugiere la deportación masiva de mexicanos y ante este escenario la reacción de los políticos mexicanos no se hace esperar, desde el Presidente Peña Nieto y sus tibias decisiones hasta el resto del andamiaje político, estos últimos con miras a las próximas elecciones han encontrado en la coyuntura nacional la bandera perfecta para ganar rentabilidad política.

Son destacables de analizar las propuestas y posturas que encontramos para hacer frente a esta situación pasando por la publicación en el Diario Oficial de la Federación de la estrategia “Somos Mexicanos” por parte del Gobierno de la Republica; la propuesta de transformar el Instituto Nacional del Migrante en Secretaría; posturas de Gobiernos locales del “no nos va afectar”; increpar al Presidente Trump desde lo alto de la frontera que divide a los dos países y hasta marchas de unidad nacional contra del Gobierno Norteamericano.

La pluralidad enriquece la democracia, sin embargo, es conveniente no tomar las cosas a la ligera con reacciones tan irresponsables, mucho cuenta lo que funcionarios y legisladores aprueban en el Congreso de la Unión, en este sentido las iniciativas de inclusión para hacer frente a las deportaciones deben de analizarse en un espectro más amplio y evitar caer en el polo opuesto de ser excluyentes, si bien ha de incentivarse al mercado laboral para que acojan el capital humano proveniente de los Estados Unidos, no se debe dejar a un lado el gran problema de desempleo existente en la actualidad y que tanto migrantes que regresan como quienes se han quedado, son mexicanos y merecen las mismas oportunidades, y es que se han propuesto iniciativas a favor de connacionales migrantes como el 25% de incentivo fiscal ISR a empresas que los contraten, la propuesta suena interesante, pero la política mexicana debe de evolucionar y dejar a tras paliativos y enfrentar los problemas en su amplitud y de manera efectivamente incluyente.

En cuanto al desempleo se refiere, por un lado el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer que en el segundo trimestre del año pasado la Tasa de Desocupación nacional promedio fue de 3.92% de la Población Económicamente Activa, comparada con el mismo trimestre del año precedente fue favorable y ha sido la más baja registrada desde el 2008, lo que pudiera indicar que las cosas van bien, sin embargo y por otro lado,  la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación,  pasó de 12.31% en el segundo trimestre de 2015 a 14.52% en el mismo trimestre de 2016, un incremento de dos puntos porcentuales, este indicador refleja lo pobre de los empleos en México debido a que mide el porcentaje de la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo, y la población que labora más de 48 horas semanales  ganamos hasta dos salarios mínimos, condiciones que son mejorables y no deben quedar solo en el discurso de generar mayor número de empleos, las políticas no funcionan sino se ven reflejadas en la calidad de vida del ciudadano de a pie.

El mercado laboral es tan solo uno de los varios problemas que merecen atención y que el político y/o el funcionario responsable tiene como reto, pugnar por mejorar las condiciones sociales para todos los mexicanos, atendiendo a la coyuntura nacional, con una actuación que deje a un lado la rentabilidad política, que esta ya vendrá aparejada si se hace un trabajo responsable.