Con el transcurso del tiempo, el periodismo ha evolucionado, siempre será un espacio privilegiado para exponer la opinión pública, cumple con la función de ser un importante portavoz de lo que ocurre en cualquier contexto político y social.

México ha contado con una amplia selección de periodistas de impecable trayectoria, entre los que destacan nombres como el de Guillermo Prieto, Ignacio Ramírez, Filomeno Mata, entre otros. Sin embargo pocos son los que utilizaron esta profesión de manera crítica y verás, tal es el caso de: Francisco Zarco.

¿Quién es Francisco Zarco?

Francisco Zarco Mateos, se destacó como periodista, político, historiador, literato y funcionario público, siendo indiscutiblemente el periodismo su mayor pasión.

Nació en la ciudad de Durango el 4 de diciembre de 1829,1 fue hijo del coronel D. Joaquín Zarco, quien desempeñó la comandancia militar de dicha entidad, y de la Sra. Doña María Mateos.2 Es importante mencionar el momento de crisis política y social que atravesaba el país en el momento en que nace, que fueron motivos suficientes para que su familia se mudara a la ciudad de México.

Respecto a su formación académica, cabe mencionar que casi nula, únicamente asistió dos años al Colegio de Minas, por lo que su educación “fue fundamentalmente autodidacta. Estudió idiomas, Derecho y Teología y diversas ciencias sociales”.3 Desde muy joven demostró sus excepcionales talentos, como en la oratoria y la taquigrafía, mismos que le dieron paso para que en 1844 ingresara al ministerio de Relaciones Exteriores, ejerciendo como su protector Luis De la Rosa. Así mismo, “tres años después fue nombrado oficial mayor de la misma dependencia, quedando bajo las órdenes del mismo diplomático”.4

Debido a la intervención estadounidense en el país, el gobierno de Manuel de la Peña y Peña se estableció provisionalmente en la ciudad de Querétaro, en donde “Zarco fue encargado de varios asuntos, y entre ellos, de tomar las actas de las sesiones de lo que pudiera llamarse el Consejo”.5Básicamente, desde muy joven optó por la experiencia que ofrece el quehacer cotidiano en el cual se encontró rodeado de ilustres personajes que evidentemente influenciaron mucho en su vida. Cabe destacar, que sorprendió a Manuel Gómez Pedraza con su capacidad para repetir sus discursos.6

Regresó a la ciudad de México en 1848, en donde uno de sus primeros pasos fue su participación en El álbum mexicano en 1849 con obras de carácter literario. “Adoptaba con su descripción de la naturaleza, de las personas, de conceptos abstractos, las características de un romanticismo trasnochado de mediados del siglo XIX”,7que a la vez se veía reflejado debido a la situación política que acontecía en el país.

Puede considerarse el año de 1850 como el que marcó el inicio de su prolífica carrera periodística, que comenzaría con la fundación de El Demócrata y colaboraría en Las Cosquillas, El Siglo XIX, La Ilustración, El Boletín Clandestino, La Independencia Mexicana y con diversas colaboraciones en publicaciones extranjeras como El Mercurio de Valparaíso, El Correo de Santiago de Chile, La Nación y El Pueblo de Buenos Aires.8

Con apenas 22 años, fue nombrado “diputado suplente al Congreso de la Unión por el Estado de Yucatán”,9posteriormente, volvió a ser elegido por Durango para el Congreso constituyente. Además, es autor de la Historia del Congreso Extraordinario Constituyente (1856 y 1857).

Ejerciendo principalmente su labor periodística y política a la vez, Francisco Zarco se vio obligado en diversas ocasiones a cambiar de lugar de residencia debido a las constantes amenazas y persecuciones de las que fue víctima debido a sus puntos de vista bastante críticos; incluso llegó a ser encarcelado en distintas etapas de su vida, en gran medida por la lucha que ejerció por la libertad de expresión.

Llegado el año de 1869, la salud de Zarco empeoró pero a pesar de ello continúo colaborando con diversos artículos y el 11 de octubre del mismo año redactaría “el último, que llevaría por título Cuestiones del derecho constitucional”.10, Finalmente el 22 de diciembre de dicho año, Francisco Zarco Mateos moriría a la edad de 40 años.

Carrera periodística.

A su regreso a la ciudad de México en 1848, Zarco comenzó a dedicarse más a fondo a la escritura, colaborando con obras literarias. Pero en 1850 se puede decir que comienza su labor periodística, ya que “en este año fundó junto con Antonio Pérez Gallardo el periódico El Demócrata y escribió bajo el seudónimo de Fortún”.11Este periódico fue fundado para “representar los puntos de vista de la nueva promoción liberal”,12que con la llegada de las elecciones presidenciales del ya mencionado año de 1850, se mostró a favor de la elección del candidato Luis De la Rosa, quien había sido su titular durante sus labores en el ministerio de Relaciones Exteriores.

Mientras se promocionaba a De la Rosa, se formalizó la candidatura del general Mariano Arista, por lo que El Demócrata se opuso a dicha acción debido a que optaban por un presidente civil, elegido por el pueblo y no impuesto por las armas.

Dicho periódico dirigido por Zarco, “encabezó una protesta que firmaron periódicos de menor importancia: La Civilización, Don Juan Tenorio, El Honor, El Mensajero, La Palanca y El Universal”.13Además se le acusaba al general Arista, de entre otras cosas, de haberse negado “expresamente a servir con su espada y su persona a la defensa de cuanto podía haber más querido para los mexicanos”. 14 Esta protesta y acusaciones realizadas en contra de la candidatura de Mariano Arista, provocaron el arresto y encarcelamiento de Francisco Zarco y Antonio Pérez Gallardo, además de la desaparición del periódico el 8 de agosto del mismo año.

Retomando las riendas del periodismo, “el primero de enero de 1852 ingresó en la redacción de El Siglo XIX”. 15 Con este paso comenzaría la redacción, en su mayoría, de textos políticos sin retirar su ya distinguido estilo polémico y crítico. Además, “reanudaba su relación de trabajo con Ignacio Cumplido, pues antes había colaborado con textos literarios y de amenidades en varias de las empresas literarias de ese notable empresario de las artes gráficas”. 16 Tal es así que mientras colaboraba como redactor en El Siglo XIX, fundó el bisemanario Las Cosquillas de sátira política, donde causó polémica debido a que se ventiló su “responsabilidad por la autoría del artículo “¿Qué sucede?”, denunciado como un artículo calumnioso contra el presidente Mariano Arista, ya que se le implicaba en comprometedoras negociaciones con los Estados Unidos”17y se le acusaba de “preparar un golpe de estado.”18Sin embargo, dicha acusación no progresó.

Después de un intenso enfrentamiento entre Mariano Arista y la oposición de las diversas facciones que se expresaban en el Congreso, propició su renuncia a la Presidencia de la República el 4 de enero de 1853. Posteriormente hubo periódicos como “El Orden, La Prensa y El Universal que proponían que Santa Anna regresara a la presidencia.”19Después de la llegada de este a la presidencia en dicho año, “estableció, con el apoyo de la prensa conservadora y, en particular de El Universal, una dictadura que, entre sus objetivos, se planteó el de acallar a los periódicos de oposición”.20Es por eso que con el nombramiento del conservador Teodosio Lares como ministro de Justicia, “emitió el 25 de abril la Ley de Imprenta que lleva su nombre, la más opresiva de cuantas haya tenido el país”.21 De inmediato, “Zarco expresó temor y cautela ante su contenido” 22 y a pesar de que “varios órganos liberales desaparecieron, El Siglo XIX, tras una heroica resistencia, se transforma en un simple periódico de noticias y anuncios”.23

Con la Revolución de Ayutla, se generó una “violenta reacción liberal que propició el cierre y destrucción de los heraldos conservadores como El Universal.”24 Esto a su vez generó un descontento en Francisco Zarco debido a su postura respecto a la represión de medios de libre expresión y con esta actitud, “logró evitar la destrucción de la imprenta de El Omnibus, a pesar de haber sido su enemigo acérrimo durante la causa liberal.”25

En septiembre de 1857, Lorenzo Carrera, acusó al diario El Siglo XIX por un artículo donde se la había imputado el financiamiento de una conspiración. A pesar de que Zarco solicitó un amparo, fue multado. Una vez establecido el gobierno de Félix María Zuloaga, fue perseguido, cosa por la que se tuvo que mantener oculto. Esto además le dio cabida para publicar El Boletín Clandestino y Los Asesinatos de Tacubaya. Finalmente “fue descubierto por la policía el 13 de mayo de 1860, en donde sufrió en los calabozos crueles tratamientos e insoportables penalidades, hasta el 25 de diciembre de 1860, en que triunfó el orden constitucional”.26Después de haber ejercido cargos e instrucciones en el ámbito político, regresó a la redacción de El Siglo XIX.

Durante la intervención francesa se trasladó a San Luis Potosí con Benito Juárez. En aquel lugar, fundó el diario La Independencia Mexicana, además habiendo renunciado a su gabinete, acompañó a Juárez a la ciudad de Saltillo en donde también fundaría el periódico La Acción. Zarco se desterró a Estados Unidos entre 1864 a 1867,27 en donde fundó el Club Mexicano, escribiendo constantemente en los periódicos hispano-americanos en defensa de la libertad de México.28Regresó a México y el primero de diciembre de 1867 volvería a asumir la batuta del diario El Siglo XIX.29

La libertad de expresión y su discurso pronunciado en 1856.

Mencionado anteriormente, los encarcelamientos y persecuciones fueron constantes para Zarco, ya que “su decisión por ejercer y defender la libertad de imprenta lo conduce por lo menos tres veces, a las cárceles de México, en 1850,1858 y 1861, de las que cada vez sale erguido por su prestigio, aunque quebrantado en su salud”.30Esta lucha por la libre imprenta y expresión jamás se vio alejada de un característico estilo de redacción utilizando una fuerte crítica hacia quien atentase con dicho derecho. Tal es el caso al encontrar la publicación de la Ley de Imprenta o Ley Lares, porque es justamente en ese momento cuando ejerce mucho más presión sobre la autoridad gubernamental que está autorizando dicha enmienda. Esta presión la ejerce Zarco escribiendo columnas en donde critica estos mecanismos e incluso el del pago de las acabalas.

Pero es importante señalar también que “es en esta época cuando verdaderamente se revela como un gran periodista, conocedor de la historia, hábil orador y espléndido cronista de las sesiones parlamentaria”.31Por supuesto, tampoco se puede dejar fuera la acción que llevo al defender de sus propios partidarios a un periódico que había sido oponente de sus publicaciones (El Omnibus), todo hecho debido a que creía fuertemente en la convicción de una libre expresión.

Como se observa, además de su amplia capacidad redactora, Zarco tenía una enorme habilidad oratoria. Prueba de ello su famoso discurso pronunciado el 25 de julio de 1856 respecto a la libertad de imprenta en el Palacio Legislativo.

Entrando ahora en la cuestión de la libertad de imprenta, he creído de mi deber tomar parte en este debate, porque soy uno de los pocos periodistas que el pueblo ha enviado a esta asamblea, porque tengo, en las cuestiones de imprenta, la experiencia de muchos años, y la experiencia de víctima, señores, que me hace conocer inconvenientes que pueden escaparse a la penetración de hombres más ilustrados y más capaces, y porque, en fin, deseo defender la libertad de prensa como la más preciosa de las garantías del ciudadano y sin la que son mentira cualesquiera otras libertades y derechos.32

Con estas palabras citadas del propio Zarco, abría su discurso con el fin de defender el derecho a la libertad de prensa. A partir de una lectura detallada se observa una gran capacidad por atraer la atención del oyente, es decir, con tan solo haber recitado este pequeño párrafo da una breve explicación de lo que su discurso dictará y a qué se referirá. Hace hincapié en la cuestión referida hacia la experiencia, que después de reseñar su vida, se observa que es una parte importante ya que prácticamente estuvo involucrado en asuntos de imprenta y periodismo desde 1850 o incluso un poco antes con sus redacciones literarias, hasta sus últimos momentos de vida.

La prensa, señores, no sólo es el arma más poderosa contra la tiranía y el despotismo, sino el instrumento más eficaz y más activo del progreso y de la civilización.33

En la frase anterior resume prácticamente su formación política, de corte liberal. Cabe recordar que desde muy joven fue influenciado, debido a los puestos que desempeñó, por personajes ilustrados como lo fueron Luis De la Rosa, “José Fernando Ramírez, José María Lafragua, José Joaquín de Herrera y otros más que ejercerán el poder entre 1848 y 1852”.34

En la Ley Lafragua no hay, pues, nada de represalia, nada de venganza. Ella ha exigido, y ha sucedido lo que era de esperarse: los periodistas liberales han dado sus nombres; los conservadores se han parapetado tras de firmones, tras de nombres supuestos, tras de pobres cajistas, tras de miserables encuadernadores, porque son miserables y villanos.35

Para finalizar ataca a la prensa conservadora que en aquéllos momentos se encontraban en una reñida disputa de críticas e insultos entre las publicaciones más relevantes de cada bando político. Queda nuevamente claro el repudio de Zarco hacia el periodismo conservador, sin embargo cabe recordar que en una ocasión, en defensa de la libre expresión, defendió un periódico conservador.

Durante el discurso acerca de la libertad de prensa, Zarco utiliza un lenguaje muy característico, debido a que utiliza palabras muy altisonantes y afirmaciones un tanto duras. Además, a Zarco se le recuerda principalmente por el hecho de utilizar o recurrir a la literatura o la historia para apoyar un postulado.

Consideraciones finales.

La vida y obra de Zarco siempre fue marcada por una habilidad que acuño desde muy joven en cuestiones de redacción, y posteriormente, de oratoria. Es muy recordado sobre todo por el método o manera de escribir o darse a entender ya que utilizaba principalmente recursos literarios e históricos para poderse explicar.

En la misma obra de La Causa Republicana, contiene un capítulo llamado “El porqué de la guerra con Francia” bastante interesante porque utiliza una de las obras más reconocidas de Voltaire: El mundo tal como va. Prácticamente, con la ayuda del relato de esta historia, Francisco Zarco intenta explicar que la invasión de Francia en 1862 es completamente irrelevante. Zarco indica que más bien esta invasión se dio en parte debido a que el pueblo francés sabía de las pésimas condiciones políticas y sociales en que se encontraba el país y la crisis que acontecía, y por ello aprovecharon esta oportunidad de desbalance en el país para llevar a cabo su invasión. Además, acusa a los representantes franceses de mostrar un amala actitud ante un posible acuerdo de paz para impedir la invasión.

En cuestión de libertad de prensa quedó más que claro que este hombre abogó siempre por dicho derecho, prueba de ello son los acontecimientos sucedidos a lo largo de su vida, llegando a sufrir incluso encarcelamientos y persecuciones, todo esto en defensa de su gran obra periodística y también literaria, impresa en uno de los periódicos más importantes del siglo XIX en México. Siempre acompañada de una dura crítica sin escrúpulos pero sin olvidar su orientación partidista.

  1. Óscar Flores Torres, Historiadores del México siglo XIX, México, D.F., Editorial Trillas, 2003, p. 345.
  2. Alfonso de María y Campos (comp.), Francisco Sosa, México, D.F., Cámara de Senadores de la República Mexicana, 1987, p. 127.
  3. Francisco Zarco Mateos, “La Libertad de Prensa”, en Jesús Rivero Covarrubias, PolíZca Mexicana: Colección Pensamiento PolíZco, México, PRI Comité Nacional Editorial y de Divulgación, p. 207.
  4. Silvestre Villegas Revueltas, “Francisco Zarco”, en Antonia Pi-Suñer Llorens (coord.), En busca de un discurso integrador de la nación 1848-1884, México, UNAM, Vol. IV, 2011, p. 122.
  5. Alfonso de María y Campos (comp.), op. cit., p.127.
  6. Manuel González Oropeza, El siglo diez y nueve de Francisco Zarco y su pensamiento consZtucional, México, D.F., UNAM, 1993, p. 9.
  7. Silvestre Villegas Revueltas, op. cit., p. 123. 8 Óscar Flores Torres, op. cit., p. 345.
  8. Óscar Flores Torres, op. cit., p. 345.
  9. Alfonso de María y Campos (comp.), op. cit., p. 128
  10. Silvestre Villegas Revueltas, op. cit., p. 140.
  11. Silvestre Villegas Revueltas, op. cit., p. 123.
  12. Luis Reed Torres; María del Carmen Ruiz Castañeda, El periodismo en México, 500 años de historia, México, EDAMEX-Club Primera Plana, 1998, p. 173.
  13. Miguel Ángel Granados Chapa, “Francisco Zarco. La libertad de expresión”, en Revista de la Universidad de México, México, D.F., Nueva Época, noviembre del 2011, No. 93, p
  14. Ídem.
  15. Ídem.
  16. Ídem.
  17. Manuel González Oropeza, op. cit., p. 10.
  18. Luis Reed Torres; María del Carmen Ruiz Castañeda, op. cit., p. 175.
  19. Íñigo Fernández Fernández, “Un recorrido por la historia de la prensa en México. De sus orígenes al año 1857”, en Documentación de las Ciencias de la Información, Madrid, España, Universidad Complutense de Madrid, 2010, Vol. 33, p. 85.
  20. Ídem.
  21. Miguel Ángel Granados Chapa, op. cit., p. 10.
  22. Ídem.
  23. Luis Reed Torres; María del Carmen Ruiz Castañeda, op. cit., p. 176. 24 Manuel González Oropeza, op. cit., p. 10.
  24. Manuel González Oropeza, op. cit., p. 10.
  25. Ídem.
  26. Alfonso de María y Campos (comp.), op. cit., p. 128.
  27. Óscar Flores Torres, op. cit., p. 345.
  28. Alfonso de María y Campos, op. cit., p. 129.
  29. Silvestre Villegas Revueltas, op. cit., p. 140.
  30. Ibídem, p. 10.
  31. Silvestre Villegas Revueltas, op. cit., p. 130.
  32. Francisco Zarco, La Causa Republicana, México, D.F., Consejo Editorial Cámara de Diputados, 2012, p. 19.
  33. Ibídem, p. 20.
  34. Silvestre Villegas Revueltas, op. cit., p. 122.
  35. Ibídem, p. 27.